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El poder de los Salmos para diversos propósitos, serie 2/24.

16 Jul

Salmo 22 – Para estimular la fuerza de voluntad frente a las dificultades presentadas por la vida.

1 ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Estás lejos de mi queja, de mis gritos y gemidos.
2 Clamo de día, Dios mío, y no respondes, también de noche, sin ahorrar palabras.
3 ¡Pero tú eres el Santo, entronizado en medio de la alabanza de Israel!
4 En ti confiaron nuestros padres, confiaron y tú los liberaste;
5 a ti clamaron y se vieron libres, en ti confiaron sin tener que arrepentirse.
6 Yo en cambio soy gusano, no hombre, soy afrenta del vulgo, asco del pueblo;
7 todos cuantos me ven de mí se mofan, tuercen los labios y menean la cabeza:
8 «Se confió a Yahvé, ¡pues que lo libre, que lo salve si tanto lo quiere!».
9 Fuiste tú quien del vientre me sacó, a salvo me tuviste en los pechos de mi madre;
10 a ti me confiaron al salir del seno, desde el vientre materno tú eres mi Dios.
11 ¡No te alejes de mí, que la angustia está cerca, que no hay quien me socorra!
12 Novillos sin cuento me rodean, me acosan los toros de Basán;
13 me amenazan abriendo sus fauces, como león que desgarra y ruge.
14 Como agua me derramo, mis huesos se dislocan, mi corazón, como cera, se funde en mis entrañas.
15 Mi paladar está seco como teja y mi lengua pegada a mi garganta: tú me sumes en el polvo de la muerte.
16 Perros sin cuento me rodean, una banda de malvados me acorrala; mis manos y mis pies vacilan,
17 puedo contar mis huesos. Ellos me miran y remiran,
18 reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica.
19 Pero tú, Yahvé, no te alejes, corre en mi ayuda, fuerza mía,
20 libra mi vida de la espada, mi persona de las garras de los perros;
21 sálvame de las fauces del león, mi pobre ser de los cuernos del búfalo.
22 Contaré tu fama a mis hermanos, reunido en asamblea te alabaré:
23 Los que estáis por Yahvé, alabadlo, estirpe de Jacob, respetadlo, temedlo, estirpe de Israel.
24 Que no desprecia ni le da asco la desgracia del desgraciado; no le oculta su rostro, le escucha cuando lo invoca».
25 Tú inspiras mi alabanza en plena asamblea, cumpliré mis votos ante sus fieles.
26 Los pobres comerán, hartos quedarán, los que buscan a Yahvé lo alabarán: ¡Viva por siempre vuestro corazón!.
27 Se acordarán, volverán a Yahvé todos los confines de la tierra; se postrarán en su presencia todas las familias de los pueblos.
28 Porque de Yahvé es el reino, es quien gobierna a los pueblos.
29 Ante él se postrarán los que duermen en la tierra, ante él se humillarán los que bajan al polvo. Y para aquel que ya no viva
30 su descendencia le servirá: hablará del Señor a la edad
31 venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Así actuó el Señor.

 

Salmo 16 – Para obtener algunos consejos sobre una decisión importante, ya que las nuevas empresas, sociedades o matrimonio.

1 Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
2 Yo digo al Señor: “Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti”.
3 Ellos, en cambio, dicen a los dioses de la tierra: “Mis príncipes, ustedes son toda mi alegría”.
4 Multiplican sus ídolos y corren tras ellos, pero yo no les ofreceré libaciones de sangre, ni mis labios pronunciarán sus nombres.
5 El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte!
6 Me ha tocado un lugar de delicias, estoy contento con mi herencia.
7 Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
8 Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré.
9 Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro:
10 porque no me entregarás a la Muerteni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.
11 Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.

 

Salmo 6 – Para recibir las gracias necesarias para tener una vida pacífica y recibir ayuda en tiempos difíciles.

1 Señor, no me reprendas por tu enojo ni me castigues por tu indignación.
2 Ten piedad de mí, porque me faltan las fuerzas; sáname, porque mis huesos se estremecen.
3 Mi alma está atormentada, y tú, Señor, ¿hasta cuándo…?
4 Vuélvete, Señor, rescata mi vida, sálvame por tu misericordia,
5 porque en la Muerte nadie se acuerda de ti, ¿y quién podrá alabarte en el Abismo?
6 Estoy agotado de tanto gemir: cada noche empapo mi lecho con llanto, inundo de lágrimas mi cama.
7 Mis ojos están extenuados por el pesar y envejecidos a causa de la opresión.
8 Apártense de mí todos los malvados, porque el Señor ha oído mis sollozos.
9 El Señor ha escuchado mi súplica, el Señor ha aceptado mi plegaria.
10 ¡Que caiga sobre mis enemigos la confusión y el terror, y en un instante retrocedan avergonzados!

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