ABUNDANCIA Y TRANSFORMACIÓN

4 Mar

Este tiempo maravilloso nos entrega abundancia por doquier. Millones de personas viven con su familia cerca, en viviendas cálidas, con agua potable en sus casas, trabajos tranquilos, con prosperidad, muchas posibilidades, educación, etc. Es un tiempo de abundancia, de oportunidades, sin embargo muchos se sienten vacíos en su interior.

Plantéate ¿por qué necesitas? Y ¿qué es lo que necesitas? Realmente crees que serías feliz si tuvieras aquello que anhelas.

 

La vida no está vacía sin tu objeto del deseo, la vida en sí misma está llena de miles de motivos para ser feliz, no para aspirar a la felicidad, sino para ser feliz, ahora, en el presente. No hace falta buscar más.

Cuando una persona se siente infeliz, vacía, es clara señal de que siente miseria en su interior, así desea, busca, necesita, pero no podrá ser feliz con todo lo que obtenga, pues se siente vacía dentro de sí misma.

Observa si alguna vez una relación te entregó la felicidad, observa el dinero si alguna vez te dio realmente tranquilidad y alegría, observa la familia, las amistades ¿realmente algo de todo esto te dio un poco de felicidad? La felicidad, sentirse con el corazón lleno de alegría, de dicha plena.

Entonces plantéate ¿Cómo enfrentas los conflictos en tu vida? Hoy ya sabes que la vida, constantemente, te entregará conflictos, situaciones en las que deberás utilizar tu ingenio, tu paciencia, tu buen carácter. Observa en esos momentos qué actitud tienes para avanzar, la actitud en tu vida, y la actitud en las situaciones conflictivas.

La actitud es la clave para avanzar y resolver las situaciones conflictivas sin sufrir. Incluso tras una vida de trabajo interior, si nuestra actitud decae, muchos problemas que desconocíamos salen a flote, incluso aquello que creíamos que ya habíamos trabajado y sanado hacia tiempo, con una actitud negativa vuelve a salir a la luz. Por ello hay que cultivar cada día una actitud fuerte con voluntad, amor, alegría, respeto… Esta actitud positiva creará grandes cambios en nuestra vida. Una actitud negativa, en cambio, no nos permite ver la solución y atrae hacia nosotros más problemas y situaciones conflictivas. Sentirse en abundancia depende de esta actitud.

Observa la vida, es abundancia. Observa tu corazón cómo crece en abundancia, la energía, la naturaleza divina, los elementos en la naturaleza, el cielo y la tierra, es abundancia.

Así, a través de agradecer y tomar conciencia de la realidad abundante de la vida, uno encuentra un camino hacia la felicidad. Sentirse vacío conlleva no tomar conciencia de que la vida constantemente entrega sin pedir nada. Así uno deja de ser responsable de sus actos, contamina, engaña, ataca al alrededor con palabras, actos y pensamientos sin hacerse responsable de si mismo; se siente vacío.

En este tiempo de abundancia muchas personas fortalecen la crueldad o tienen una actitud pasiva ante la crueldad ajena. Ser responsables de nosotros es necesario para eliminar actitudes negativas en nuestra vida. Nuestras peticiones, nuestras palabras, nuestros pensamientos, nuestros actos, crean el futuro, nuestro sentimiento de carencia del pasado, origina carencia en el presente. Por ello un sentimiento puro de gratitud y plenitud nos abre el camino hacia la abundancia en nuestro futuro. Con alegría nos responsabilizamos de aquello que somos, de lo que pensamos y de cómo actuamos en la vida. Decir mil veces “gracias” con rencor en el corazón no sirve de nada, no es una energía bella, atraerá más hipocresía o engaños en el futuro, sin embargo, comprender realmente que todo lo que tenemos es aquello que pedimos, aquello que necesitamos para vivir este momento, comprender y valorar nuestro poder personal, eso es abundancia, y desde allí, se genera más y más abundancia.

Me dicen muchas personas que a veces no hay ganas de agradecer nada, que uno se siente tan mal y tan vacío en su vida que por más que persiga decir palabras hermosas de gratitud no salen. Cuando uno se siente mal en medio de la dicha, y sentirse mal se convierte en una razón más para llorar, con más ahínco hay que trabajar. Tú eliges qué alimentas en tu vida.

Así tienes en tu jardín muchas plantas: plantas hermosas que crecen hacia el cielo, enredaderas que todo lo cubren y con el tiempo no te permiten ver la luz del sol, cactus que pinchan, manzanos y fresales, flores preciosas, pinos que resecan la tierra o incluso árboles gigantes como tejos o secuoyas, impresionantes, pero que acaban quitando todo el espacio a los demás árboles en el jardín. Cada día, cada instante, con tu actitud en la vida estás regando uno u otro árbol. Así plantéate qué estás alimentando con tu actitud. Plantéate esto continuamente. Qué alimentas dentro de tí mismo, qué alimentas en tu exterior o cómo repercute tu actitud en lo que te rodea.

Si cada día lloras, ¿qué estás alimentando en tu vida? Alimenta de la misma forma las flores, las plantas más delicadas, alimenta la dicha, alimenta el movimiento, el cambio, la transmutación que las preciosas violetas te entregan. De un día para otro no podrás dejar de alimentar las lágrimas, igual es muy difícil cortar de raíz una planta que durante años has alimentado, pero si fortaleces otras plantas de tu jardín, entonces más fácil será el trabajo.

Si desde hace años cada día te enfureces, si criticas a otros, si tu mente es negativa, juiciosa, si te da vértigo actuar y prefieres quedarte paralizado… No alimentes esas actitudes más, obsérvala.

Un día, antes de actuar de una forma que para ti significa desdicha, observa, no actúes, observa tu sentimiento, tu actitud, observa tus pensamientos mientras actúas así.

Imagina que el problema es beber alcohol y no deseas beber más, entonces observa, un día observa cómo te sientes sin el alcohol, te detienes y observar cómo eres antes de beber alcohol o cuando no estás bebiendo, como está tu mente, como está tu cuerpo, luego observa cómo te sientes cuando el vaso de cerveza o vino o lo que bebas se encuentra frente a ti, antes de beber de él, observa cómo te sientes, observa tu ansiedad, tus movimientos involuntarios, tu prisa, observa, y luego bebe el vaso igual que haces siempre, pero observa, ¿quién eres cuando bebes alcohol? ¿qué parte de ti tiene el control, tiene el poder? ¿Pierdes tu poder personal cuando bebes alcohol? ¿En qué momento? Pierdes el poder personal antes de beber, al pensar en alcohol, mientras bebes, después… Observa después cómo actúas, como te sientes, todo. Descubre al detalle qué es aquello que deseas cambiar o eliminar en tu vida.

Al principio puede resultar complicado pero es muy fácil, medita en lo que ocurre en ti cuando bebes alcohol, igual, medita en quién eres cuando gritas a otra persona, cuando criticas, cuando mientes, cuando te engañas a ti mismo, cuando te insultas, cuando te dejas llevar por la pereza, cuando fumas… hazte consciente de tu realidad. Tu mente, tu actitud, tus sentimientos… Y una vez seas consciente, no te menosprecies, ese no eres tú, sólo es una planta de tu jardín que regaste muy a menudo durante mucho tiempo, ahora que has visto la planta, ahora que has tomado conciencia, cuando veas nacer ese pensamiento, esa actitud, esa forma de actuar, entonces cambia. Ya eres consciente, ahora actúa. Deja de alimentar la actitud negativa poco a poco, sin juzgarte y con amor a tu propio jardín.

¿Eres consciente de que en tu rostro pocas veces a lo largo del día se dibuja una sonrisa?, entonces actúa, fortalece esa actitud igual que en su día fortaleciste la actitud contraria. ¿Eres consciente de que gritas sin razón, muchas veces, a muchas personas, a lo largo del día?, respira cuando vayas a gritar, tómalo con paciencia, ríete de ti mismo, y actúa. Cuando te veas nuevamente gritando, o realizando cualquier acción o teniendo cualquier pensamiento que ya no deseas tener, recuerda que tomaste la decisión y deja de hacerlo. Un día, otro, otro, deja esa actitud.

Muchas personas el primer día dicen que es imposible, que esa actitud, ese habito, ya es parte de su vida, que ellos son así, que siempre han sido así. No. Sabes que tú te creas cada instante. Por muy duro que sea el hábito, por muy grande que sea el descontrol, respira y agradece por tener la oportunidad de hacerte consciente. Luego actúa, limpia esa actitud, ese pensamiento, esa sensación negativa, barre esa actitud igual que barres tu casa.

Cuando limpias tu casa no te pones a llorar por haber acumulado tanta suciedad, simplemente la limpias. No te planteas más. Barres la casa, quitas el polvo, no piensas que eres muy sucio o que hace mucho que no limpias, tal vez pienses que a partir de ese momento seguirás limpiando más a menudo, o, muchas personas dicen: no me gusta hacer esto, a partir de ahora contrataré a alguien que limpie por mí. Pero es igual, tu suciedad, tus restos, desde que eres niño, son tu responsabilidad. Eres responsable de las palabras sucias, de las mentiras, de tu desorden, de tu mente descontrolada, ¿por qué? Sencillamente porque tú lo has creado. No es algo malo, es lo natural.

Igual, en la vida, eres responsable de aquello que acumulaste en tu vida, las tendencias negativas y positivas. No puedes un día decir: no me gusta hacer esto, a partir de ahora contrataré a alguien que limpie por mí. Entonces vas a un médico y le pides que deje el tabaco por ti, luego pasan los días, las semanas, y continúas fumando, y regresas al médico y le echas en cara que no lo hizo bien, él no dejó de fumar por ti. Claro que no puedes hacer eso. Ese habito, igual que todo lo que piensas, haces, creas, es tu responsabilidad. Y esto es maravilloso porque gracias a esto tienes el poder de crear tu vida así como tu eres, como tu deseas.

Y ahora conoces un secreto de abundancia. Un tesoro que podrá acompañarte en tu vida.

¿Qué hacer cuando sientes carencia? Transforma rápidamente ese sentimiento, transfórmalo en gratitud, en plenitud, en dicha.

Ahora, has aprendido a hacerte consciente, desde esa toma de consciencia de lo que ocurre en ti y en tu vida, relájate, respira, no intentes cambiar todo en un día, respira ante el desafío, dejando ir la ansiedad por cambiar, dejando incluso ir la sensación de que algo va mal dentro de ti, solo respira, y desde el adulto que hay en ti, desde el observador, no alimentes el engaño, el miedo, la tristeza, realiza un cambio. Tu observas por igual la montaña, el sol, la sonrisa de quien está a tu lado o la ansiedad que deseas eliminar dentro de ti, observas desde el no-juicio, desde la conciencia.

Cuando tu mente tiene demasiado movimiento y fuerza y eres incapaz de controlarla, entonces cambia desde el movimiento, cambia la postura, muévete de lugar, sal a pasear, baila o haz ejercicio, el movimiento cambiará tu mente rápidamente. Cuando no puedes moverte, y no puedes cambiar tu pensamiento, analiza eso, observa la impotencia, observa el bloqueo que has creado como un bucle sin fin.

Siempre que puedas utiliza las herramientas más cercanas para generar un cambio trascendental en tu vida: la fuerza de voluntad, la inteligencia, la actitud positiva, la respiración, la postura corporal…. Tienes muchas llaves dentro de ti para avanzar por la vida, sobre todo, tienes la misma vida.

Y luego piensa: Si el Universo entero confía en ti entregándote el poder de cambia tu sólo toda tu vida, ¿por qué no vas a confiar tú en ti mismo?

Altaír García 

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