Usted su parte y Dios la suya. Está ocurriendo algo maravilloso.

10 Feb

John Kanary

Mentor Personal

¿Cuántas veces se han encontrado con lo que parecía ser un problema insuperable y por dentro deseaba poder “pasárselo” a otra persona para que lo solucionase?¿O alguna vez se ha sentado a soñar despierto, creando magníficas imágenes en la pantalla de su mente, deseando tener una cierta cantidad de dinero, queriendo hacer un viaje a algún sitio exótico, o a lo mejor esperando poder comprarse ese coche que siempre deseó?¿No sería fantástico que existiese una fórmula mágica que nos proveyera con las cosas que queremos y nos permitiese vivir de la forma que nosotros elijamos? Bueno, pues el caso es que si que existe una fórmula así, y ha existido desde el comienzo de los tiempos. Por ello usted puede tener las cosas que desea, todas, y las tendrá con sólo incorporar las ideas de este capítulo como parte de su forma de pensar; como parte de su forma de vivir. Prepare su mente para leer este capítulo una vez detrás de otra (cien veces si es necesario) hasta que sienta en lo profundo de su ser que comprende la idea que aquí se expresa. Si no coge la idea que se le presenta en este capítulo el resto del libro carecerá de valor para usted. Sin embargo, una vez que entienda este capítulo será como si una luz enorme hubiera entrado en su mente, iluminando de verdad su vida, y se dará cuenta de que nunca volverá a ser el mismo que era. Nadie, nada, ninguna circunstancia volverá a intimidarle y sus días de vanos deseos llegarán a su fin. La felicidad, la salud y la prosperidad le seguirán todos los días de su vida y pasará los años que le quedan queriendo compartir su nuevos conocimientos con todos los que quieran tener tiempo de escucharle y aprender. De todas formas, tenga en cuenta que muchas de las personas con las que intentará compartir su nueva conciencia no están preparados, simplemente. De hecho, cuando comparta con ellos la fórmula de “Usted su parte y Dios la suya” nueve de cada diez personas se reirán y dirán a los demás que usted es un bicho raro. Debe saber que esto se debe a que la gran mayoría de las personas con las que usted se encuentra todos los días tratan a Dios como a un mozo de carga, se supone que Él tiene que correr, hacer el recado y traernos el pedido. Estas personas creen equivocadamente que sólo por verbalizar algunos pensamientos en su mente (“Por favor Dios, dame esto”, “Dios dame eso”) van a recibir lo que han pedido. Desgraciadamente estas personas no entienden la auténtica naturaleza de la oración, y lo que es más trágico: ni siquiera saben que no lo saben.

 

El Potencial se está siempre en todas partes

Entienda esto: todo lo que usted ve en este universo, incluido usted mismo, no es nada más que la expresión de un poder infinito. Este poder siempre está fluyendo hacia usted y a través de usted. Los científicos le dirán que todo es energía, yo prefiero decir que todo es Espíritu.

 

Usted su Parte y Dios la Suya

Durante siglos ha habido un grupo selecto de personas que son los auténticos pensadores. Estas personas siempre han sabido que existe un poder que permea, penetra y llena los interespacios del cosmos, y que todo lo que tenemos alrededor es una expresión de dicho poder. Este poder opera de una manera muy precisa que generalmente se llama ley. En otras palabras, todo viene de una única fuente, y ese poder original fluye y trabaja siempre hacia el individuo y a través del mismo, o sea, usted. Para ponerlo de una forma algo distinta, la imagen que se haya formado sólo llegará al plano físico de una única forma: por Ley y con Fe.

La religión mormona tiene un dicho en su Doctrina y Convenios que muestra

este punto muy bien, y aunque yo no soy mormón, he llegado a amar estas

líneas:

Hay una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la

fundación de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan;

y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece

aquella ley sobre la cual se basa.

D & C 130:20-21

Cuanto más estudie este escrito más apreciará lo perfecto que resulta. Cuanto mejor entienda la verdad que encierra más fácil le será mejorar su calidad de vida.

La Historia de Clarence Smithison

Hace años, cuando yo me encontraba trabajando en Chicago, me hice muy amigo de un hombre llamado Clarence Smithison. Dado que Clarence no era ninguna celebridad en ningún sentido, estoy seguro que usted no había oído antes su nombre. De hecho, es una persona tan modesta y humilde que si entrara en una habitación llena de gente seguramente usted no repararía en él. No obstante, Clarence tiene una chispa indescriptible que le hace una de las personas más destacables de las que he tenido el placer de conocer. En un intento de atrapar esta escurridiza cualidad he llegado a la siguiente hipótesis: Clarence Smithison incorpora en lo más hondo de su ser el principio sobre el que se basa todo este capítulo, es decir, si una persona hace su parte y deja a Dios hacer la suya (o sea, tener fe en que lo que tenga que pasar para que logre su objetivo de verdad ocurrirá), todas las cosas se vuelven posibles. Un día hablé con Clarence y le pedí que compartiera conmigo su opinión sobre la fe y más concretamente que me explicara por qué él en sí mismo parecía poseer una cornucopia tal de esta propiedad tan importante. Fiel a sí, me explicó que no había desarrollado ninguna filosofía compleja referente al tema, dijo que todo lo que sabía sobre la fe podría resumirse en una sencilla definición. Esta definición fue la que le aportó la fortaleza necesaria para aguantar las pruebas y tribulaciones de la vida. “La fe”, dijo, “es la habilidad de ver lo invisible y creer en lo increíble, eso es lo que hace que aquellos que creen reciban lo que las masas consideran imposible.” Me enamoré de esta definición concreta y la he compartido con muchísimas personas desde que Clarence me la transmitió aquella vez. Con un vocabulario ligeramente distinto haría la siguiente observación: Muéstreme a alguien que logre grandes cosas y yo le mostraré a alguien que tiene mucha fe en su habilidad divina de conseguir lo que imagina. De hecho no me cabe la menor duda de que la fe ha sido siempre el factor milagroso de la historia. Es la conexión entre usted y Dios, es por tanto su posesió intangible más valiosa. La verdad es que es la piedra angular de todo lo que construya o consiga en el curso de su vida entera. Poca gente relativamente se da cuenta en la actualidad de cómo la fe en uno mismo (esa parte de nosotros que es espiritual, perfecta) está relacionada con los logros, porque la gran mayoría de la gente nunca parece concebir la fe como una fuerza genuinamente creadora. Pero la verdad es que no sólo la fe es un poder auténtico, sino que es el mayor que podremos encontrar nunca. Es más, yo iría tan lejos como para decir que todo lo que usted logre en su vida será en directa proporción a:

1) la intensidad, y

2) la perseverancia de su fe.

David y Goliat

Piense por ejemplo en la historia bíblica de David y Goliat, que seguramente debe ser el más importante testamento que se ha escrito nunca sobre la fe. Como seguramente recuerda Goliat, el gigante de Gath, llegó a un campamento israelí fanfarroneando pomposamente y provocando a los israelitas para que eligieran un hombre que se enfrentase a él. Los israelíes estaban naturalmente aterrorizados y no es de sorprender que ninguno aceptase el reto. Sin embargo, cuando Goliat volvió un tiempo después a repetir su desafío, David, un joven israelí, escuchó las detestables presunciones del gigante y se atrevió a aceptar el reto. Al final, tras pedirles sin descanso a sus mayores el dudoso honor de enfrentarse a Goliat, al joven se le concedió el “privilegio” de ir a luchar. Los mayores insistieron de todas formas en que David se pusiera una pesada armadura protectora, y también le dieron una espada para atacar a su poderoso adversario. Pero David dijo: “No estoy acostumbrado a estos objetos, no puedo luchar con tantos impedimentos. Estas no son las armas con las que lucharé contra el gigante.” Así se quitó la armadura y fue a luchar sin más armas que una honda y unas cuantos cantos que había cogido cerca de un arroyo. El gigante, líder de los filisteos, llevaba armadura desde la cabeza hasta el dedo del pie, e iba armado con armas imponentes y un escudo. Así que, cuando vio que el israelí se aproximaba desarmado y desprotegido se puso furioso. Le dijo a David: “Ven, le daré tu carne a las aves del cielo y a los animales del campo”. Sin embargo el joven David no se dejó intimidar y contestó al gigante: “Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina. Pero yo voy contra ti en el nombre de Jehovah de los Ejércitos, Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado. Jehovah te entregará hoy en mi mano.” Mientras que el gigante Goliat ponía su fe en objetos físicos como la armadura, la espada y el escudo, David ponía toda su fe en un Dios al que no había visto. Resultado: el joven pastor israelí derrotó a un enemigo mucho más poderoso. Simplemente con una piedra y su honda David golpeó a Goliat y éste cayó sin vida al suelo. Al aceptar el principio de “usted si parte y Dios la suya” y creer que lo que deba pasar para que usted logre su objetivo pasará de verdad (como David), usted también vencerá al “gigante” de su vida, es decir, verá la manifestación física de su imagen en el momento apropiado. ¿Sabe? El problema de aquellos de nosotros que no consiguen lo que quieren no es la falta de habilidad para ello, sino la falta de fe implícita en el principio de usted su parte y Dios la suya, que nos dice que lo que tenga que ocurrir para conseguir lo deseado ocurrirá. No creemos que podamos sintonizar tan fácilmente con la gran reserva espiritual que hay dentro de nosotros para conectar con la divinidad, la fuente universal, o como sea que llamemos a ese poder que nos mantiene a cada uno de nosotros. Sin embargo, si no hace esta conexión con su mente o si no tiene

esa fe divina y segura en la omnipotencia, nunca será lo que quiere ser, nunca tendrá lo que por derecho merece tener. Todas sus oraciones volverán a usted sin respuesta, sus mayores esfuerzos no tendrán frutos, y sus actitudes negativas frustrarán la consecución de su objetivo. Una mente “saturada” con miedo al fracaso o con imágenes de los resultados indeseados ya ni puede lograr, ni crear, ni producir nada de valor, resulta como una piedra que intentase violar la ley de la gravedad volando hacia arriba en el aire. Debe darse cuenta de que el creador no va a cambiar la ley de la gravedad porque una persona ande por el tejado de una casa, ni siquiera si esa

persona lo está haciendo inconscientemente o drogada. De una forma similar no es posible violar con impunidad el principio creativo de la ley del éxito. Por consiguiente, usted logrará lo que desea, será lo que desea ser, sólo cuando obedezca a esa ley de vida inexorable. Recapitulando: el primer paso del proceso creativo es relajarse y verse a uno mismo ya en posesión del bien deseado (cree la imagen). El segundo paso es Usted su parte y Dios la suya. El trabajar con el Espíritu nos ayuda a centrarnos en la realidad de que Éste se encuentra en todas partes todo el tiempo. Por ello se deduce que usted posee la habilidad divina de captar pensamientos positivos todo momento que quiera y en el lugar que elija. Además, una vez que sea consciente de su afinidad con el poder creativo, que realmente sea un niño en espíritu, le será imposible no ser positivo, estar lleno de fuerza, radiante e independiente de sus asuntos con el mundo. Será un conquistador de las fuerzas que atenten con hundirle o sujetarle. Cuando esto ocurra todas las fuerzas del universo se unirán para ayudarle a conseguir su objetivo o la manifestación de la imagen. Finalmente, la comprensión de que usted está hecho a imagen del creador del universo (una parte viviente del espíritu eterno) transformará definitivamente los resultados que obtiene día a día en su vida. Otra cosa que debería saber del espíritu es que es un poder que se encuentra fluyendo constantemente hacia y a través de usted, también llamamos a este poder “pensamiento”. Al fluir el Espíritu o pensamiento hacia usted, usted elige qué formará después con ello. Haga la prueba usted mismo: siéntese, relájese y pase a ser plenamente consciente de esta gran capacidad creadora. De hecho puede formar una imagen tras otra en la pantalla de su mente, imágenes de cosas que ya existen físicamente, como su coche, su casa, su lugar de trabajo, o imágenes de cosas que aún no existen, como los objetivos a largo o a corto plazo. Pero lo que quiero que se le quede grabado ahora es que, aunque el Espíritu es la verdadera esencia de nuestro ser, nunca pasará a tener forma o imagen sin nuestra colaboración. Así que aquellas personas que se sientan y no hacen nada diciendo “ya me cuidará Dios” se engañan a sí mismos. Porque dado que es verdad que Dios sólo ayuda a los que primero se ayudan a sí mismos, se deduce que usted siempre deberá hacer su parte para poner en marcha el proceso creativo. Siempre debe formar la imagen y saber en su corazón que ésta se materializará; debe empezar a ver a Dios como una gran fuente nunca vista que habita en cada una de las células de su ser, y también debe comprender que en el momento que forme la imagen en su mente Dios trabajará a su Perfecta Manera y le pondrá en una vibración completamente nueva (es decir, usted empezará a sentirse completamente diferente). Así pues, recuerde siempre: ése sentimiento nuevo que le sobreviene es en realidad Dios trabajando; y aunque a veces usted exprese su euforia diciendo que se siente entusiasmado recuerde que la palabra “entusiasmo” proviene del griego “en theos”, “en Dios”. Su actitud entusiasta hará que sus acciones cambien sucesivamente y comenzará a comportarse de distinta manera. Es más, no sólo empezará a comportarse de forma distinta usted, sino que debido a la nueva vibración en la que se encuentra comenzará a gravitar hacia otras personas que piensen así, las atraerá hacia usted. Empezarán a pasarle cosas extrañas y maravillosas, y lo harán con tanta regularidad que será incapaz de explicar o comprender qué está pasando, y ni siquiera lo intente. Sólo entienda que es el “Modo de Dios”, o el “Modo de la Fuerza Creativa”, acepte el bien que llega y espere más de los mismo en el futuro. Los escépticos dirán que usted sólo tiene suerte y que debería dejarlo ahí. Pero mientras usted mantenga la imagen de lo que desea en su mente siempre se verá recompensado. Lo único que debe hacer es tener fe en que lo que tenga que pasar pasará en el momento apropiado. Recuerde siempre que la imagen que persiste en imprimir en su corazón o su mente subconsciente se está imprimiendo en el Espíritu, que tiene la capacidad de convertir los sueños de

ahora en la realidad del futuro. Superficialmente podrá parecer en ciertos momentos que las cosas no van bien y puede que usted comience a preocuparse por si lleva la dirección incorrecta, pero yo le aseguro que esto no será así siempre que tenga la imagen del bien deseado bien plantada en su mente subconsciente. Si sigue así continuará moviéndose en la única dirección que puede moverse para llegar a donde pretende ir. No olvide que no es suficiente creer en sí mismo (la parte que Dios creó a su imagen y semejanza) sólo cuando se sienta entusiasmado o cuando haya tenido una cierta buena suerte en algo. No es bueno tener FE de forma esporádica, entusiasmarse con los proyectos de uno y luego a echar abajo todo su reino mental. No servirá caerse una y otra vez, como una rana que trata de salir de un pozo pero se siente cada vez más débil y desalentada salto tras salto. Todo aquel que ponga en marcha un proceso así está dejando escapar la Imagen de Prosperidad y utiliza sus poderes creativos para formar imágenes de pobreza. Y como ya hemos dicho, Dios, siendo Dios como tal, siempre hará que a usted le llegue el bien definitivo. Pero debe tener en mente que usted solicita sus pensamientos e imágenes más íntimos, no las palabras que simplemente deja salir de sus labios. Por ello, habitúese a comenzar y terminar cada día con una “Declaración de Fe” en usted mismo (creado a imagen de Dios) y Su poder (o como usted elija llamarlo). Guarde bien esta declaración, como lo haría con su posesión más preciada, y asegúrese de que no se vea expuesta a pensamientos débiles, negativos o desalentadores. El pensamiento negativo, las dudas, miedos y el pesimismo envenenan la verdadera fuente de la vida. Desgastan la energía, el entusiasmo, la ambición, la esperanza, la fe y todo aquello que hace de la vida algo con sentido, alegre y creativo. Sólo debe mantener conscientemente a los aliados mentales de su ambición, y esos atributos le ayudarán en la realización de su objetivo. Cuando echan raíces profundas en la Fe los pensamientos negativos no tendrán poder sobre usted, su vibración no armonizará con la de su nueva imagen. Será mentalmente fuerte mediante el conocimiento consciente del poder de Dios en

su interior.

Cuando las cosas se pongan difíciles

Cuando las cosas se pongan difíciles usted insistirá aún más, usted podrá. El Dr Robert Schuller dijo una vez: “Las épocas duras nunca duran, pero las personas duras sí.” Si usted Si usted ve que su fe peligra o que el gran poder motor que consigue tantas cosas renquea, podrá hacer algo al respecto. El siguiente ejercicio a mí me funciona, me ha funcionado durante años, y estoy seguro de que a usted también le funcionará. Usted puede crear enormes reservas de poder mental sólo con emplear una técnica autosugestionante para la adquisición y fortalecimiento de este gran atributo humano tan necesario: la Fe. Tenga en cuenta que cuando se ponga bajo este “tratamiento mental” debería estar solo y hablarse a sí mismo en voz alta y firme y con tono decidido, verbalice lo que dice de forma tan seria como lo haría al hablar con alguien al que quiere impresionar con la importancia de sus afirmaciones. Cuando hable consigo mismo empiece diciendo su nombre y continúe como sigue:

“Su nombre”, eres hijo/a de Dios, y el hijo/a de Dios no

fue creado para este tipo de vida débil y negativa que

llevas. Dios te creó para el éxito, no para el fracaso. Dios

nunca a creado a nadie para fracasar. Estás pervirtiendo

el gran propósito de tu existencia aceptando esas

miserables dudas sobre ti mismo/a, sobre tu capacidad

de ser lo que deseas ser con todo tu corazón. Debería

avergonzarte de ir entre tus semejantes con esa cara

larga, triste y abatida, como si fueras un/a inadaptado/a

social, como si no tuvieras poder creativo dentro, como si

no pudieras hacer aquello para lo que el Creador te

envió aquí. Fuiste creado/a para expresar lo que deseas

expresar. ¿Por qué no hacerlo?¿Por qué no ser y andar

como un conquistador, como David, que derrotó a Goliat,

en vez de dar vía libre al desaliento y la duda y

permanecer como un fracaso? La Imagen de Perfección,

la Imagen de tu Creador se encuentra dentro de ti.

Debes llevarla al centro de tu pensamiento consciente y

expresarla al mundo. No deshonres a tu Creador

violando esa imagen siendo todo menos ese magnífico

éxito para el que fuiste creado/a.

 

En la afirmación de confianza en el Creador y en que usted fue creado a su imagen hay una fuerza pudiente tremenda, un poder alzador y fortalecedor. No se trata de egolatría de la glorificación de la parodia del hombre o mujer que ha creado el pensamiento o modo de vida equivocados. Es simple y llanamente la afirmación de su afinidad con Dios.

No fuerce las cosas

No se debe asociar ningún forzamiento en la manifestación de la imagen, la fuerza niega. Intentar hacerlo a su forma forzando que ocurran las cosas no significa necesariamente que ésa sea la forma de Dios. Debe aprender, por tanto, a seguir esa vocecita interior que habla mediante sentimientos más que mediante palabras; siga lo que “escuche” dentro de sí antes que lo que los demás le digan. Sea consciente de que esa vocecita a menudo le dice cosas que van en contra de cómo la mayoría de las personas viven sus vidas; no deje que esto le preocupe demasiado. Muchos de los líderes más grandes de la historia fueron considerados herejes por sus coetáneos sólo porque eligieron marchar a otro ritmo. Estas personas prefirieron obedecer a la vocecita de su interior antes que hacer las cosas que se consideraban normales en su tiempo. Deje que su imagen penetre profundamente en el tesoro de su subconsciente. Déjese involucrar totalmente de forma emocional con su Imagen, así estará haciendo su parte y Dios la suya. Además, sepa que, en caso de que flaquee por alguna razón y siga su propio camino, en el momento en que se de cuenta de su error y reafirme su imagen, el Espíritu reanudará su trabajo justo cuando usted eligió tomar el control. Entonces volverá instantáneamente a la vibración adecuada y al camino correcto, dirigiéndose al éxito en la vida.

Extracto del libro: Bob Proctor, Usted nació rico, Lifesucces productions, Estados Unidos, 1997, págs. 38-44.

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