Plantas sagradas y sus efectos 1ra. parte

22 Ene

Por: Krumm Heller

Farigola (Thymus)

Se trata de Thymus vulgaris, conocido por Tomillo en algunos países, que es familia de las Plantas labiadas, de muy variado tamaño, aunque por lo general es una mata de 10 a 30 cm de altura. Florece de Abril a Junio y hay en su familia muy variadas especies sobre todo en España, pero la verdadera Farigola es la Thymus Vulgaris a que nos referimos.

Cuando José de Arimatea depositó su Santo Cáliz en la Montaña Sagrada (aquel Santo Graal que sólo aparece al que haya logrado su pureza y visión interior y que todo lo cura con su santa influencia), los Ángeles que asistieron a este acto, llenos de misericordia, quisieron beneficiar al que visitara la Montaña Elegida y entonces sembraron una Planta que en el aspecto físico tuviera las propiedades del Graal. Esta Planta, fue la Farigola que viene conservándose desde esa época como una verdadera panacea…

Ya entre los Griegos y Romanos, fue tenida como un buen condimento y como remedio excepcional. En Alemania no empezó a cultivarse hasta el Siglo XVI.

Se le tiene corrientemente como excitante de las funciones circulatorias y cerebrales, y dotada de ciertas propiedades antiespasmódicas. Sin embargo, nosotros aseguramos que todas las dificultades de la menstruación, afecciones pulmonares, del intestino, riñones, piel y del hígado, en sus diversas manifestaciones, son curadas mediante los preparados del Tomillo. Conocido es, desde luego, el Timol como producto farmacéutico que se extrae de sus esencias aunque no está recolectado en fechas astrales y convenientes…

La Farigola, originalmente, bebe el rocío y recibe las irradiaciones del Sol de una manera especial. Hay una Planta muy parecida, la Erica Montaña, que buscan intensamente las Abejas. Su miel cura infaliblemente la Tos Ferina y dada a tiempo a los niños evita que sucumban de este mal.

Estas dos Plantas fueron consideradas siempre como virtuosas y sagradas por los Gitanos del mundo entero. Ellos aseguran que se las ofreció un antiguo Dios del Egipto.

Lo cierto es que ambos arbustos se parecen a los Gitanos. Estos sólo viven en la miseria, cubiertos de andrajos y mantienen su constante aversión hacia la opulencia y la comodidad, donde se morirían, estando fuera de su ambiente propio. Para que vivan alegres, es preciso darles su tamboril, sus fieras domesticadas y la eterna andanza de pedir limosnas de puerta en puerta, viviendo a la intemperie. Iguales son la Farigola y la Erica. Llevadas a un Jardín bien cultivadas en buena tierra abonada, se morirían. Ellas requieren terrenos pedregosos, llenos de malezas, agrestes del todo, calizos pero miserables, con escasez de humus y de agua, y entonces florecen y abundan… No se conforman con los alimentos materiales de la tierra, sino que ansían el rocío del cielo, y es cuando devuelven las fuerzas divinas que atesoran.

La mayoría de los Elixires de larga vida preparados por los Alquimistas de la Edad Media, contienen thymus, igual que lo hicieron los Rosa Cruces desde Arnaldo de Villanova. Los

 

Árabes y Druidas entonaron a ambas Plantas sus cánticos de alabanza cuyas propiedades excepcionales ya les eran conocidas.

En resumen: la Farigola es Planta que mata todo microbio dañino y ofrece un principio excelente de larga vida.

La mejor especie crece en la tierra sagrada de Cataluña.

 

 

 

 

El Ajo

Ajo común (Allium sativum), es una Planta sobradamente conocida, de raíz bulbosa, compuesta de seis a doce bulbos reunidos en su base por medio de una película delgada y cuyo conjunto forma la Cabeza de Ajos.

Son tantas las Leyendas que circulan alrededor de esta Planta, que apenas si vamos a rozar algunas; pero basta que abramos un Libro Sagrado para encontrar este vegetal en todas partes rodeado de misterio y de propiedades excepcionales, bien conocidas ya por los Antiguos.

Entre los Griegos, aquellos que comían Ajos, no podían entrar en los Templos consagrados a la Diosa Cibeles. Virgilio habla del Ajo, como útil a los Segadores para aumentar o reparar sus fuerzas debilitadas, mientras que otro Poeta lo recomienda a los mismos para evitar que fueren dañados por las Serpientes. Galeno le llama la Triaca de los Labradores. Raspail, el Alcanfor del Pobre, y Plinio lo mira, desde luego, como útil a la salud.

Plutarco, al hablar de Isis y Osiris, menciona que los Sacerdotes comían con cierta repugnancia el Ajo, pero estaban obligados a ello porque les servía de purificador y por lo tanto era Planta Sagrada… En los Ritos Egipcios ponían el Ajo en relación con el semen y decían que sólo estaba dedicado a los que querían engendrar, mas no a aquellos que observaban la Castidad como un voto. La Biblia cita esta Planta con frecuencia como predilecta de los Judíos, quienes sintieron nostalgia por ella al llegar a la Tierra Prometida.

Alfonso de Castilla fundó en 1368 una Orden que obligaba a los Caballeros afiliados a comer Ajos una vez al mes, y eran expulsados de la Orden aquellos que no cumplían este requisito. En los Estados Unidos hay una secta que adora a esta Planta con carácter religioso, y asegura que la Redención de la Humanidad no puede venir sin el consumo de Ajos… Sud América cuenta también con una porción de Leyendas que vamos a dejar de mencionar, para irnos ya a hechos más concretos.

Cuando en España, hace años, tenían los Reclutas que presentarse al reconocimiento de quintas, eran rechazados muchos de ellos por encontrarlos con fiebre o aumento de temperatura, ante el temor de tener un Tuberculoso delante. Esto duró algún tiempo, hasta que se descubrió que las fiebres se las producían los Reclutas poniéndose un Ajo en el ano.

Hoy la Ciencia conoce que la fiebre no es más que un proceso curativo provocado por las fuerzas del organismo, contra la invasión de una enfermedad, y los Naturistas despiertan esas crisis curativas mediante los baños de Kuhne para lograr tales efectos. Pero si conocieran las propiedades del Ajo, obtendrían de manera más sencilla el mismo proceso.

Los Antiguos, que no sabían de microbios, creyeron siempre que la enfermedad era el producto de Espíritus Malignos, y con ciertos olores trataban de ahuyentarlos. Uno de los que consideraban más poderosos, era el Ajo. Estudios modernísimos han comprobado que en todo esto existía una gran parte de verdad, por cuanto muchos microbios se mueren al solo contacto con el olor a Ajos.

Estando nosotros en el Laboratorio del famoso Sifilógrafo Dr. Wassermann, autor de la célebre reacción, observamos con excelentes microscopios, el maldito espiroqueto pálido de esta enfermedad, que puesto en reacción con varios productos, para nada se resentía… Sin embargo, en contacto con el Ajo, los bacterios morían todos. Hay que tener en cuenta que la Sífilis era una de las enfermedades que ya preocupó a los Gobernantes y Sacerdotes de los pueblos antiguos, cuyos efectos temían verdaderamente y a cuya curación atendían utilizando esta Planta. Esto mismo lo hemos encontrado en muchos Manuscritos antiguos y, sobre todo, entre los Mexicanos de remotas edades, quienes curaban sus enfermedades con Ajos y baños de Sol.

Nosotros hemos hecho ya las comprobaciones necesarias, y sería muy conveniente que nuestros lectores propagaran este medio de curación para que retornara la tranquilidad a muchos desgraciados. Nuestras curaciones ascienden a miles de casos cuya reacción, durante años, ha sido siempre negativa. Luego, estos individuos han tenido hijos que consiguieron engendrar perfectamente sanos.

El tratamiento de Ajo, consiste en tomarlo en ayunas, a mediodía y por la noche, bien con leche, con pan, molidos, cocidos y aun en todas formas con tal de saturarse bien. A veces, en casos difíciles, convendría ayunar unos días y no comer más que Ajos. La curación generalmente es segura.

Con ajos se expulsa la Lombriz Solitaria y se evita el tifus. Personas que cada mes se deciden a comer un día bastantes Ajos, limpian perfectamente el intestino.

Nosotros nos hemos ocupado en estudiar años enteros los efectos de esta planta, y vemos que merece por su importancia un libro aparte que es necesario escribirlo un día.

Por ahora sólo nos limitaremos a recomendarla en gran manera y a llamar la atención sobre la esencia de incalculable valor que los Rosa Cruces preparan.

La Cebolla (allium cepa)

La Cebolla, Allium Cepa, es planta hortense, liliácea, cuya raíz del mismo nombre es comestible y está provista de una cepa o bulbo.

Es condición humana tener en menosprecio aquello que utilizamos a diario o que poseemos en abundancia, y eso nos pasa con la Cebolla; pero es lo cierto que no hay campesino que no la utilice para remedio.

En siglos pasados, la Cebolla tenía un lugar preferente en el altar de los iniciados y Pitágoras escribió un libro voluminoso sobre esta planta alimenticia. Es cierto que al estudiar la obra de Pitágoras, no sabemos si se trata de la Cebolla que usamos a diario o si se refiere a algunas de las doscientas cincuenta variedades que se conocen. Nosotros recordamos que las más sabrosas las hemos gustado en Chile, donde son muy grandes y dulces.

Parece que la Cebolla nace en todas las zonas y todos los climas. Los indios de América y los negros de Africa la emplean en sus aplicaciones a la brujería, y hemos podido comprobar muchas veces que lo hacen con resultado positivo…

Esta planta posee mucho ácido fosfórico, hierro, potasa, aceite etéreo, goma y un raro y baboso semen que empleamos en alquimia. La farmacia hace un remedio para el cabello y cierto jarabe para la tos, tónico a la vez. La homeopatía la da como medicamento para la vista, pero ningún procedimiento se ha podido extraer el Arcano, el principio activo, que nosotros manejamos para nuestros preparados. El mismo jarabe a que nos referimos, lo hacen hervir cuatro horas, desconociendo que durante ese tiempo se evapora lo único bueno y aprovechable. Paracelso da una fórmula de larga vida con el Arcano de Cebollas y muchos ciegos han recobrado la vista mediante este Arcano.

Nuestros lectores recordarán del artículo publicado en nuestra Revista sobre Las Lágrimas, en el número 7 de julio del 28. En él se decía que en las lágrimas reside un principio o sustancia activa, microbicida activísimo, que cura todas las heridas. Hay que tener en cuenta que la Cebolla provoca las lágrimas y, por consecuencia, ese mismo principio curativo. Pero ahora resulta que no son sólo las lagrimas las que disponen de esa sustancia, sino la mayoría de nuestras glándulas internas, y comiendo cebollas es bastante para que en todo el cuerpo se haga una llamada y se movilicen esas fuerzas medicinales. De aquí que el vulgo diga: “Come cebollas y no te contagiarás…” Unida a la miel, el principio curativo se torna maravilloso…

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