Como tener una vida plena…

31 May

«Cuanto más vivo, más me doy cuenta del impacto que tienen las actitudes

sobre la vida. Para mí, la actitud es más importante que los hechos. Es más

importante que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias,

que los fracasos, que la apariencia, que los talentos y las habilidades. Construyen

o destruyen una empresa… una iglesia… un hogar. Lo notable del asunto es que

cada día tenemos el poder de decidir qué actitud acogeremos a lo largo del día.

No podemos cambiar lo inevitable. Lo único que podemos hacer es tocar la única

cuerda que tenemos. Estoy convencido de que la vida es un 10 por 100 lo que

me ocurre y un 90 por 100 cómo reacciono ante ello. Y es así para ti también…

estamos al mando de nuestras actitudes».

Dale Carnegie

 

¡Tener una vida plena! ¿Quién no querría sacar más provecho de los años que vivimos en la tierra? Pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo, por lo menos un tercio trabajando o cuidando a nuestras familias y, si somos afortunados, el tercio restante en actividades recreativas, culturales o religiosas o simplemente no haciendo nada. Demasiadas personas tienen una existencia aburrida y monótona y un trabajo poco gratificante, y emplean el tiempo libre del que disponen en actividades poco provechosas.

 

En este libro hablaremos acerca de los motivos que nos llevan a

caer en estas trampas y proporcionaré algunas pistas para ayudar a superar los problemas y avanzar hacia una vida mejor, más productiva y más satisfactoria.

 

Confianza en uno mismo

El primer aspecto a tratar es la confianza en uno mismo; el sentimiento que tenemos sobre nosotros mismos de que podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos es el elemento esencial para tener una vida plena y significativa. El principal motivo por el que muchas personas nunca triunfan en sus empleos, en sus negocios e incluso en sus vidas personales es por la falta de este importante ingrediente. ¿Por qué las personas no tienen confianza en ellas mismas? Una de las razones comunes es porque han fracasado en alguna actividad previa y

temen que les vuelva a ocurrir lo mismo. Otra es porque otras personas –sus propios padres, profesores, jefes– nunca estuvieron satisfechas con su actuación, lo cual les ha llevado a considerarse unas fracasadas. Sin embargo, otras personas que han saboreado el éxito acompañado después de un fracaso de algún tipo, han dejado que el fracaso domine su pensamiento y las condene a tener una falta de confianza en cualquier actividad que hagan.

 

Entusiasmo

Un estudio de las vidas de grandes hombres y mujeres, tanto pertenecientes al gobierno, a los negocios, a la ciencia o a las artes, muestra que el único ingrediente común que poseen es el entusiasmo por su trabajo y sus vidas. El entusiasmo es el ingrediente secreto del éxito de la mayoría de personas que han triunfado, así como también un generador de felicidad en aquellas personas que lo poseen. El entusiasmo influye en las actitudes de una persona hacia los demás, hacia su trabajo y hacia el mundo. Marca una gran diferencia entre una vida monótona y una vida plena.

 

Establecer y lograr objetivos

Todas las personas que triunfan empiezan con un objetivo. Establecer objetivos y esforzarse para conseguirlos es el primer paso que uno debe dar en el largo camino del éxito. Saber hacia dónde nos dirigimos y cuál es nuestro plan para llegar allí nos permitirá concentrar nuestro tiempo, energía y emociones y empezar por el buen camino para alcanzar esos objetivos. Estudiaremos cómo fijar objetivos que nos inspirarán para conseguir logros mayores, cómo asegurarnos de que no nos desviamos de ellos y cómo superar los obstáculos que nos impiden alcanzarlos.

 

Imagen

La imagen que proyectamos hacia las personas que conocemos es un factor determinante en la confianza que les damos y en la comodidad que pueden sentir o no con nosotros.

Se puede desarrollar una imagen agradable y acogedora. Algunos

de los aspectos que conforman nuestra imagen son innatos –nuestra apariencia física, nuestra inteligencia básica y algunos talentos– pero cada uno de nosotros tiene la capacidad de sacar el máximo provecho de casi todos sus rasgos y de desarrollarlos para ofrecer ese tipo de imagen que los demás admirarán. No es fácil convertirse en la persona que deseamos ser, pero se empieza con un fuerte deseo y compromiso de desarrollar una con ducta sociable, alegre, optimista y positiva; una imagen que se ganará la aprobación de los hombres y las mujeres con quienes nos relacionamos. Aprenderemos cómo dar una primera buena impresión y a mantener y mejorar esta imagen.

 

Motivarse a uno mismo

Simplemente con querer conseguir nuestros objetivos no es suficiente. Debemos estar cultivando constantemente el deseo, la ambición, mantener nuestros objetivos vivos y estar sanos con un

esfuerzo activo. Ésta es la única manera de poder unir nuestros sueños con sus realidades. Exploraremos las distintas formas de poder motivarnos a nosotros mismos para lograr nuestros objetivos

y aprenderemos técnicas que nos permitan avanzar cuando nos quedemos atrás.

 

Ser positivos

No existe un hábito más constructivo que tener una actitud esperanzadora, que creer que las cosas mejorarán y no al contrario; que vamos a tener éxito y no fracasaremos; que no importa qué pueda o no ocurrir porque seguiremos siendo felices. No hay nada más provechoso que disponer de esta actitud optimista y expectante –la actitud que siempre aguarda y espera lo

mejor, lo máximo, lo más feliz– y no permitirse nunca ponerse de un humor pesimista y desalentador. No siempre es fácil permanecer con una actitud positiva, especialmente cuando los asuntos no van como habíamos planeado. Aprenderemos cómo superar la negatividad y pensar de forma afirmativa independientemente de los problemas con que nos enfrentemos.

 

Ser valientes

Las personas triunfadoras tienen el valor de hacer realidad sus ideas, la buena disposición de poner su dinero, esfuerzos y emociones en una iniciativa en la que verdaderamente creen.

Todos debemos arriesgarnos si queremos progresar en nuestros

trabajos y en nuestra vida. Con un análisis cuidadoso podemos minimizar las probabilidades de fracasar, pero nunca podemos eliminarlas. Sin dolor no hay ganancias. Si siempre vamos a lo seguro tal vez evitemos este dolor, pero nunca sentiremos la gran alegría y satisfacción que resulta de superar los obstáculos y de lograr nuestros objetivos.

 

Levantarse

Incluso aunque tengamos experiencia y conocimientos prácticos, no siempre nos tiene por qué salir bien todo. Habrá momentos en los que fracasemos, pero no debemos dejar que el concepto de fracaso nos angustie. Aprendemos de nuestros errores y aplicamos lo que aprendemos para superar nuestros fracasos. A menudo la decepción o el fracaso tienen una consecuencia colateral. Hacen que nuestra moral caiga en picado y destruyen nuestra confianza en nosotros mismos. A menos que actuemos inmediatamente, esto puede degenerar en lástima por uno mismo, en fracaso e infelicidad.

 

Extracto del libro: Como tener una vida plena de Dale Carnegie

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