Este es el secreto del éxito peor guardado, pero que solo la gente exitosa sigue… Así que síguelo tú también

30 Nov

Por: Juan Vega Gonzales

Reza el dicho que la mejor forma de manejar un problema es no tenerlo. Es necesario pensar con anticipación en situaciones que pueden hacer que nuestros planes o negocios no salgan como esperamos. Después, idear acciones que ayuden a prevenir o evitar esos problemas.

La mayor causa del fracaso de los planes es la falta de seguimiento. Hay muchas empresas (incluso algunas muy grandes) que planifican impecablemente bien y ejecutan sus planes innegablemente mal.

En el seguimiento y en los “pequeños detalles” está la diferencia entre un desempeño financiero superior y un desempeño mediocre.

Uno de esos “pequeños detalles” es tener la disciplina de anotar o llevar el registro diario de todos sus ingresos y gastos. Pareciera un tema trivial, pero no lo es. Haciendo de este simple ejercicio una rutina, podrá detectar pequeños gastos que en realidad pueden no ser urgentes o necesarios.

Mucha gente no es consciente de donde se le va el dinero hasta que empieza a anotar sus gastos. En la práctica es muy difícil recordar los gastos de hace varios días. Si no tenemos la disciplina de llevar nuestro registro de gastos diario, acabaremos normalmente con la típica pregunta de fin de mes: “¿En qué me gasté todo el dinero?”.

El secreto del éxito, para que la educación financiera se materialice en un mejor manejo del dinero (mejor control de gastos, mejor inversión de dinero, manejo de deuda e incremento en los niveles de ahorro) está en su propio seguimiento y registro diario de ingresos y gastos.

Otro “pequeño detalle” importante es hacer callar por un momento esa “vocecita interior” que nos anima a enjaranarnos, a gastar.

Pregúntese si es realmente necesario comprar “eso” en este momento. Evalúe si lo que va a comprar le ayudará a ganar dinero o sólo será un gasto. Piense en cómo hará para pagarlo.

A lo largo de años he visto muchas empresas y personas lograr cosas que consideraban “imposibles”, porque se pusieron metas específicas, medibles, con una fecha en el tiempo y persistieron en el seguimiento de las mismas.

La automotivación es clave. Hay que partir de la meta o resultado que desea alcanzar. Póngale un número y una fecha a ese sueño. Escriba y coloque su meta en un lugar visible. Revise cada día lo que desea alcanzar y evalúe sus avances. ¡Disfrute sus logros!

Con seguimiento y disciplina podrá ir reduciendo sus gastos no necesarios e invertir cada vez más en cosas que pongan dinero en su bolsillo. Como consecuencia de ese proceso, podría aumentar sus ahorros y mejorar su bienestar y el de su familia.

Cada variable (ingresos, gastos, ahorro e inversión) tiene un nivel en el tiempo y una tendencia. Lo importante es trabajar para que la tendencia le sea favorable.

Cuide su aprendizaje. Aprenda de cada acierto y equivocación. Persista. “No está muerto quien yace bajo una tumba fría, muerto está quien dejó de aprender y de soñar”. Aprenda a exigir y dar calidad primero frente a usted mismo, antes de buscarla en los demás.

El compromiso es éxito. Les dejo con estas preguntas de reflexión: “¿Si no yo, quién? ¿Si no ahora, cuando?”.

El autor es Director de Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.

Secreto

Fuente: http://www.laprensa.com.ni/2010/09/24/economia/38681

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