Cuándo Terminar una Relación

19 Nov

Por: Alina Frank

 

“Cuándo terminar, cuándo permanecer”, es la frase que resume el dilema que enfrentan varios individuos y parejas después de haber vivido años de relación que claramente no está funcionando. Algunas parejas se encuentran viviendo un continuo silencio y distanciamiento entre ellos. Otras se encuentran viéndose las caras. En cualquiera de los dos casos, es frecuente que las personas dentro de una relación sepan que hay algo que cambiar, pero no están seguros de qué es lo que deben de hacer. ¿Alguna vez ese vivirá desarrollando su completo potencial, ¿Me aceptará alguna vez como soy?, ¿Podrá una bola de cristal ver si permanecerán juntos o separados?, y ¿Cómo sabrás cuál es la mejor decisión para ti, especialmente porque hay mucha historia compartida con el otro. ¿Existirá el curso perfecto de relaciones, un terapeuta mago para parejas, o las vacaciones románticas perfectas que reaviven la chispa que había al principio? Después de todo, la pasión y amistad existió alguna vez, pero tal vez se fue evaporando mientras tú estabas ocupada criando a tus hijos, cambiando de carrera, persiguiendo llamados espirituales o pasando por dolorosas experiencias de duelo o traición que pudo haber cambiado la sintonía de la relación.

Este estira y afloja en las preguntas que te haces ya que no sabes cómo proceder, es un dilema que afecta a la mayoría de las relaciones en un punto determinado de su vida. En algún momento, la mayoría de las parejas se preguntan qué debe de cambiar para que se re-establezca el gusto y la conexión en su relación. En una sociedad donde el divorcio se ha convertido en lugar común y las relaciones insatisfactorias son comunes, claramente vemos que algo no está funcionando en esta área crítica que debería ser fuente de seguridad y nutrición. Aunque no hay un solo camino ni sólo una respuesta correcta, no le corresponde a familiares ni amigos decidir el destino de la relación. Nadie fuera de las dos personas que conforman la pareja puede saber todos los detalles de la relación. Nadie puede saber con seguridad qué es bueno para ti. Sólo tú tienes la palabra final. Encontrar la forma de saber lo que tu yo interior necesita es un viaje que vale la pena tomar.

En nuestra experiencia, hay algunos pasos que pueden facilitar este viaje lleno de emociones como frustración, enojo, culpa, vergüenza, decepción, traición y mucho más. En medio de estas emociones tan intensas, tener claro el pensamiento no siempre es fácil. La disposición para vivir con decepción y dolor puede durar años, sino décadas. Las personas permanecen en matrimonios infelices por muchas razones; por los hijos, por una seguridad financiera, miedo a estar sólo, son sólo algunas de las razones. El sufrimiento que surge de la desconexión de la relación y un estado de ahogo al pensar “¿debo irme o no?” tiene un impacto significativo en el bienestar tanto físico como emocional en ambas personas de la relación y puede tener un impacto mayor en la vida de cualquier niño que vive en medio del dolor silencioso o manifiesto.

En nuestra opinión, el quedarse por un periodo prolongado de tiempo en esta indecisión de “quedarse” contra “irse” es una elección destructiva, que comúnmente lastima la autoestima así como a la pareja.

Mientras estos sentimientos de ser lastimados y estar desilusionados pueden dominar nuestra atención, es importante aprender a dar un paso hacia atrás y ver cómo nuestro estado mental actual y corazón pueden estar influenciados no sólo por aquella persona que tenemos al frente, sino también por conexiones subconscientes de las cuales no nos damos cuenta y que pueden estar afectando la situación actual.

Nuestra mente aprende primordialmente a través de la ley de asociación. Esto es una noticia tanto buena como mala. La noticia buena es que al proporcionar luz en las asociaciones subconscientes que tal vez creaste entre tu sufrida relación actual y experiencias pasadas, tal vez encuentres claves poderosas para liberar resentimientos y enojos guardados y encontrar el perdón sanador verdadero. Reconocer estas conexiones subconscientes, te puede permitir escuchar tu voz interior para que te fortalezca en la elección de aquello que necesitas para comenzar de nuevo. La mala noticia es que estas asociaciones del pasado comúnmente se encuentran escondidas y no siempre son tan obvias.

Hay varios procedimientos disponibles para encontrar estas conexiones subconscientes y para ayudarnos a entender el por qué determinados comportamientos se nos disparan más fácilmente que otros. Encontramos una técnica en particular que puede ser muy útil para destapar esos patrones disfuncionales. Se le conoce como EFT ó Técnicas de Liberación Emocional. Esta técnica puede ser rápida y efectiva para destapar las causas escondidas por las que tomamos determinada elección de la cual no estuvimos conscientes. Algunos ejemplos de dichos patrones, incluyen el repetidamente escoger parejas que te faltan al respeto, el relacionarse con parejas de poca confianza ó una vez y otra seleccionar relaciones románticas frustrantes a nivel sexual. Como dicen, lo único común en todas las relaciones eres tú.

Los estudios en neurociencia demuestran cómo nuestro cerebro une experiencias y recuerdos, puede ser que éstos no estén relacionados en el tiempo, pero tienen algo en común. Recuerdos de traición o discusiones lastimosas entre la pareja pueden anclarse en nuestro cerebro con un poder mucho mayor que el de otras experiencias, debido a que las experiencias unidas a emociones fuertes quedan grabadas en nuestro cerebro. Esto es importante porque nuestras relaciones actuales no existen por ellas mismas, están conectadas por medio de sinapsis a relaciones íntimas pasadas, a recuerdos de la niñez y a otras experiencias que nos hicieron sentir de la misma forma. ¿Sentirse impotente por no ser capaz de hacer que tu pareja te trate con amabilidad? Sólo revisa las ocasiones en el pasado en las que otros te juzgaron y faltaron al respeto y entonces comenzarás a ver cómo tu sentido actual de impotencia es solamente la punta del iceberg emocional, La investigación vigente sobre los recuerdos nos permite entender cómo experiencias similares, especialmente las que tienen una carga emocional, pueden ser disparadas nuevamente hasta por eventos remotamente distantes pero similares. Así es que si te preguntas el porqué un comentario en “broma” acerca de tu apariencia puede hacer que te enfurezcas,  o cómo una mirada de reojo puede drenar toda la energía de tu cuerpo, puedes regresar a experiencias dolorosas de tu pasado para seguirle la huella a tu intensa respuesta emocional actual. Es como si cada experiencia dolorosa que está conectada temáticamente se amontonara más y más hasta que su colapso fuera inevitable.

Al usar EFT y una nueva versión conocida como Reimpronta Matricial, uno rápidamente puede encontrar los orígenes repetitivos de toda una vida en el tema de los patrones en las relaciones. Comúnmente comienzan a temprana edad, mucho antes que la simple idea del romance ronde en nuestra vida. Mientras que uno nunca pensaría que cuando se enoja o irrita con su esposo, el origen bien pudiera haber comenzado muy atrás, cuando observaron a su padre tratando mal a su madre. Parece tan desconectado y que fue hace tanto tiempo. Sin embargo, durante una sesión de EFT, el mismo camino neuronal que se activa en ambas situaciones, la actual y la original que había sido enterrada, se sanan. Esto es llevado a cabo al estimular físicamente las terminaciones de los meridianos de acupuntura, suavemente, en lugar de introducir agujas. El efecto fisiológico de esto es una reducción de las hormonas del estrés, a tal grado, que los eventos disparadores ya no te molestan más. Es como si tu mente recapitulara una situación una y otra vez a través de tu vida, intentando inútilmente recrear la sensación de  haber finalizado con el evento. EFT resuelve esos círculos viciosos que se presentan en forma de intentos.

Es de mucha utilidad encontrar el primer recuerdo de haberte sentido como te sientes en tu relación y trabajar con ello. Por ejemplo, si te sientes como si te hubieran condicionado, como si tu esposo te hubiera hecho creer que era de una manera y después con el tiempo te hubieras dado cuenta de que no era así (atento, afectuoso, etc.), revisa la primera vez que sentiste que te mintieron  o que alguien cercano a ti actuó falsamente acerca de sus intenciones. Pudo haber sido un amigo en el que confiaras, un novio que quería más de lo que decía, un pariente que decía ser generoso pero en realidad era egoísta. Estos eventos originales, algunas veces fueron traumáticos en gran medida, pero también pudieron haber sido vistos de otra forma, especialmente si sucedieron durante la niñez. Desde el nacimiento hasta la edad de 7 años, se dice que vivimos en un estado hipnótico. Es un estado de ondas cerebrales, en el cual lo que experimentamos y aprendemos se marca significativamente en nuestro cerebro. Nuestra amígdala e hipocampo son los cuidadores del cerebro así como los almacenes de las señales emocionales de alarma y de los recuerdos, especialmente de todo lo relacionado con sentirnos a salvo, seguros y alimentados. Como adultos, tal vez no consideremos amenazador a un hombre, con la cara roja de enojo, diciéndonos que siempre estamos mal o somos estúpidos, pero como niños podemos creerlo y sentirnos así.

Una vez que el recuerdo se queda grabado en nuestro banco de memoria emocional, en algún momento, alguien como nuestra pareja puede estar frustrado o enojado a tal punto que físicamente se ponga rojo de la cara y, todos los auto-mecanismos de defensa que pudimos haber aprendido a través de nuestra vida pueden surgir inmediatamente, aun antes de que la parte de la neocorteza racional del cerebro pueda actualizar el momento y generar comprensión y empatía.

No es común mirar hacia la época de nuestra niñez buscando la clave de por qué actuamos como actuamos en las relaciones íntimas de adultos, pero muchas veces esto nos da información valiosa que podemos utilizar. Las experiencias de la niñez en las que un padre o maestro nos dijo que no éramos lo suficientemente listos, lo suficientemente bonitos, o de que eras muy gordo, de lento aprendizaje, mentiroso, todos esos comentarios potencialmente peligrosos pueden dispararse en episodios de futuras relaciones vulnerables. Las experiencias en la adolescencia que se relacionan con el desarrollo de las creencias de nuestra autoestima, especialmente en referencia a nuestra imagen corporal y experiencias de exploración en el área sexual, son territorio poderoso para creencias y decisiones acerca de cómo se vive o no la intimidad. Estas experiencias emocionales significativas pueden convertirse en lo que llamamos creencias de raíz. Las creencias de raíz son las directrices primarias que creamos, basadas en nuestra interpretación de las experiencias tempranas, y tienden a regular nuestra vida. Ejemplos de esto pueden ser: no puedes confiar en las personas, no soy digna de amor, eventualmente aquellos que amas te abandonaran, no soy valioso, el mundo no es seguro, nunca conseguiré lo que necesito.

Cuando salen a la luz estas personales creencias de raíz, se manifiestan en frases en las que se usan palabras como: nunca, todos, siempre, estas refuerzan lo absoluto y sólido de estas creencias: No puedes confiar en nadie, las personas siempre son egoístas, etc. Esto puede ejercer una gran influencia en cómo ves a tu pareja cuando te escuchas a ti misma diciendo: siempre llega tarde, nunca recuerda cómo me gusta que cuelgue el papel de baño. Estas creencias de raíz van más allá de nuestra relación, son la forma en cómo vemos nuestro mundo, usualmente a nivel inconsciente. Cuando nuestra pareja aparece en nuestra mente y se escucha y se ve como el padre que siempre olvidó el cumpleaños de mamá, o la primera novia promiscua, o el primer esposo que prometió que la familia era lo primero, cuando no fue así, esta combinación del presente con el pasado emerge como una fuerza poderosa que parece dirigirse a ti más allá de lo que puedes soportar.

Es importante sacar a la luz traumas y decepciones pasadas que resultan en nuestras creencias de raíz, pero hay otras causantes importantes en el qué tan satisfechos estamos en nuestra relación. Muchas de las ideas que tenemos acerca de cómo debe ser una relación se conformaron tempranamente, comúnmente venían de imágenes que nos marcaron y que tuvieron un profundo impacto en nuestro cerebro. El área de amor y matrimonio formado en la neurocorteza cerebral está llena de historias: y fueron siempre felices, del príncipe en su corcel blanco. El cine ha utilizado el poder de la historia de Cinderella (piensen en la película Mujer bonita con Julia Roberts y Richard Gere), subido en un caballo blanco para probarle el zapato a su princesa y alejarse juntos en el atardecer. Pero nuestro concepto más reciente de cómo debe de ser una relación viene de nuestros padres, abuelos y tal vez la familia extensa. Desafortunadamente, es muy raro que un padre te platique de lo que se espera en una relación, cómo manejar las decepciones que se presentan, el perdón, el compromiso, el comunicarse sin violencia, el criar hijos, la cooperación en la planeación de metas, la cooperación en la economía familiar, etc.

Después de la niñez, la imagen primaria cambia y se convierte en los pares y los medios. Durante la pubertad y adolescencia, las investigaciones han mostrado que esas fuentes son los instructores predominantes en cuanto al consejo en las relaciones. Un estudio encontró que el 73% de las canciones de éxito hablan de amor y romance como su tema central. Un estudio de 1996 demostró que el 90% de adolescentes ve películas, mientras el 94% busca en la televisión información sobre el amor. Sólo el 33% de adolescentes se apoyan en su madre y el 17% en su padre. Un estudio de Tanner hecho en 2003 revisó 26 películas animadas de Disney y el tema principal era “Amor a Primera Vista”, en 18 de las 26 películas aparecían parejas que se enamoraban en cuestión de minutos, casándose después y por supuesto viviendo felices para siempre. Otro estudio en 1995 revisó las 15 películas más vistas por adolescentes y todas tenían como tema mayor la noción de que el “amor sólo llega” y que de alguna forma siempre terminas casándote. Estos estudios y otros, apuntan al concepto poco realista en las relaciones de que el amor simplemente sucede, que cualquier desacuerdo es destructivo y de que, por supuesto, la atracción física y el sexo es la razón primaria para “andar” con una pareja.

Después de la adolescencia, uno puede esperar que la madurez en las relaciones comience, pero eso sería ser optimista. La compleja tasa de citas refiere que en la adolescencia tardía y los primeros años de la vida adulta, especialmente durante la universidad, los estudiantes que tienen una relación, se preocupan más por el estatus social de su pareja que en cómo los hace sentir y se vuelve de vital importancia el estatus que les confiere el estar con el otro. Los matrimonios, especialmente a edades tempranas, comúnmente son muy inocentes en cuanto a lo que será necesario hacer para que la relación sea exitosa y duradera. La corriente en Estados Unidos muestra que la edad promedio para casarse se ha elevado, 28 en los hombres y 26 en las mujeres (en Gran Bretaña el promedio de edad en las mujeres es de 30 años). La tasa de divorcios sigue en el 50%

A fin de cuentas, cualquier relación es la unión compleja de 2 individuos que combina un sinnúmero de experiencias multifacéticas, recuerdos y emociones, con la esperanza de que cada uno pueda ser visto y aceptado en su totalidad por lo qué es y cómo actúa. Esto no siempre es fácil. El encontrarse a uno mismo años después, con una pareja con la que ya no te sientes a gusto es asunto crítico que nos lleva a donde comenzamos –¿debo de irme o quedarme?

Encontrar la forma de entender el por qué surgen repetitivamente las situaciones en la vida, lograr interiorizar el por qué alguien se altera tan fácilmente, especialmente por pequeños detalles, uno puede comenzar a entender que en ocasiones, cuando parece que el del problema es el otro, comúnmente no lo es. Encontrar caminos para explorar las conexiones entre eventos dolorosos y su relación con insatisfacción en la relación actual es crítico para aclarar cuál es la mejor decisión, moverse hacia delante cuando te encuentres a al mitad de “tengo que encontrar una forma de dejar este matrimonio” o “cómo puedo hacer para que esta relación sea como lo fue antes”. Descubrir la relación entre tu pasado y tu presente puede aclarar el camino, ya sea para perdonar y re-conectarte en una forma amorosa, o establecer cláusulas para comenzar de nuevo con claridad.

Alina Frank y Craig Weiner son los creadores de Cuándo Terminarlo, Cuándo Permanecer  (www.WhenToEndIt.com) y Path2Passion (www.Path2Passion.net) Son instructores de Técnicas de Liberación Emocional y Reimpronta Matricial (www.tapyourpower.net) y están felizmente divorciados y actualmente locamente casados con amor.

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